En pedidos por lote para hospedajes, la mayoría de los desacuerdos no vienen del producto sino de cómo se lee la ficha técnica. Aquí dejamos por escrito qué cubre cada partida, qué queda fuera y qué se entiende por "uso normal" en lavandería hotelera. Si algo de tu operación no encaja en estos supuestos, lo revisamos antes de emitir la factura comercial.
Cuando decimos "300 hilos" o "600 g/m²" hablamos de la construcción declarada del tejido, medida en lote de producción. El tacto final depende del agua, del detergente y del ciclo de planchado de cada lavandería. Dos hoteles con la misma sábana pueden reportar sensaciones distintas al tercer mes. Eso no es defecto: es variación de proceso.
Las referencias de durabilidad se calculan sobre ciclos de lavado industrial a 60-80 °C con rotación diaria. Un hospedaje con ocupación baja o con lavandería externa a baja temperatura puede estirar bastante más ese intervalo. No prometemos meses fijos: describimos el escenario para el que fue pensado el artículo.
Las recargas de 5 litros se entregan calibradas para los dispensadores que suministramos en el mismo pedido. Si el cliente ya tiene instalados equipos de otra marca, la boquilla puede no acoplar. En ese caso conviene enviar foto del modelo antes de cerrar el lote, para evitar devoluciones por incompatibilidad.
Los precios mayoristas se expresan en Gs. y se sostienen por el plazo indicado en la cotización, sujeto a variación del tipo de cambio y del flete interno. La factura comercial se emite con los datos fiscales que el cliente declare al confirmar el pedido. No reemitimos documentos por correcciones posteriores salvo error atribuible a nosotros.
Trabajamos con lotes cerrados por referencia. Un pedido mixto (sábanas, toallas y amenidades) se despacha según disponibilidad de cada línea, y puede llegar en más de un envío. Los plazos se cuentan desde la confirmación escrita, no desde la consulta inicial. Las entregas parciales no generan costo adicional de coordinación.
No cubrimos instalación de dispensadores en pared, retiro de textiles usados, ni gestión de residuos de envases. Tampoco asumimos daños por uso fuera de ficha: blanqueadores no recomendados, secado a temperatura excesiva o almacenamiento en ambientes húmedos. Esas condiciones quedan del lado del hospedaje.
Escenarios reales de compra
Estas son las situaciones que aparecen una y otra vez en hospedajes de Asunción, el área metropolitana y el interior. No son promesas: son puntos de decisión que definen si el equipamiento dura dos temporadas o cinco.
Un hotel de 40 habitaciones con ocupación sostenida rota entre 90 y 120 juegos por semana. Cuando el tejido es liviano, las sábanas se agrietan en el pliegue y las fundas pierden elástico antes del primer año. Trabajar con 300 hilos y doble puntada en costuras cambia el intervalo de reposición: se compra menos veces y con menos urgencia, incluso en los meses de mayor rotación.
El desgaste de toallas no viene del uso del huésped, viene del ciclo de lavado a alta temperatura y del secado. Un rizo de 600 g/m² con dobladillo doble aguanta más centrifugados sin deshilacharse ni perder cuerpo. Para hospedajes que reponen toallas cada temporada, subir el gramaje es la forma más directa de estirar ese intervalo sin cambiar de proveedor cada seis meses.
Los envases individuales se pierden, se llevan o se abren sin usarse. Pasar a dispensadores de pared con recargas de 5 litros permite medir el consumo real por habitación y ajustar la compra por lote según la ocupación proyectada. Es un cambio de formato, no de categoría: el baño sigue viéndose cuidado y el costo por huésped baja de forma verificable.
Los hospedajes que operan formalmente necesitan cotización mayorista en guaraníes y factura comercial con crédito fiscal para cerrar el ciclo contable. Trabajamos con pedidos por lote: se define el volumen según la cantidad de habitaciones, se confirma el formato y se despacha desde Mariano Roque Alonso. Si querés ver cómo se ordena ese flujo antes de pedir, podés revisar el proceso de compra.
Cuando una cadena o un grupo administra más de un hospedaje, la diferencia de textiles entre sedes genera problemas de inventario y de imagen. Fijar un mismo gramaje, un mismo hilo y un mismo formato de amenidades simplifica el recambio entre propiedades y evita tener que rehacer el pedido cada vez que cambia el encargado de compras.
Si tu caso no encaja en ninguno de estos escenarios, conviene revisarlo antes de cotizar. Escribinos con el detalle de tu hospedaje y armamos el pedido por lote según habitaciones y ocupación.